Sentada en un club social
un cigarro entre dos dedos
y un vaso en la mano
se reflejan pies de verano.
Una pierna que intenta caminar
arremangada en su ancha basta
tu mano no la dejará escapar
a menos que se agote el trago.
Sentada en un club social
con mirada como de trueno
y cejas de ébano
en el fondo arrojado.
Servidas en una silla
las copas creen hablar
derramada, tu cuerpo mancha
lo que ellos dicen era limpio.
Sentada en un club social,
ya con brazos descalzos,
tus piernas se despiden,
tu mirada se retuerce,
en los vasos resecos,
la bulla se hace estúpida,
si te quedas callada oyendo.
Afuera se hace invierno
si te refrescas un cigarro,
adentro se hace hielo,
si revisas los huesos.
Tus besos caminan,
tu corazón corre,
las sillas se duermen,
las mesas te manchan,
y entre todo te diviso
sentada en la orilla
aun sosteniendo el rojo
aun vistiendo negro
aun fumando solita
aun los golpes de luces
que de mi casa se ven.
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